Conexión cerebro - intestino - Espacio Fontanales

Conexión cerebro – intestino

¿Quién dirías que tiene mayor importancia en nuestro estado de ánimo? ¿El cerebro o «las tripas»?

A veces decimos que sentimos con las tripas, no con la cabeza, otras quizá también con el corazón (este será otro capítulo). Y no, no vamos desencaminados. Ahora veremos por qué.

En nuestros intestinos se segrega el 95% de la serotonina que está disponible en todo nuestro organismo. ¿Quién es esta señora? ¿De qué me suena? Pues es, ni más ni menos, que el neurotransmisor responsable de nuestro estado de ánimo. Así, tal cual. De la mayor o menor presencia de esta sustancia, va a depender que nos encontremos alegres o, por el contrario, deprimidos.

Las medicaciones que «tratan» la depresión se encargan de que la serotonina que hay entre nuestras neuronas esté más tiempo disponible. Técnicamente son inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS).
Lo que ocurre en el cerebro de una persona deprimida es que hay «escasez» de serotonina, por ello se intenta aprovechar al máximo la que hay. Por eso entrecomillo el que «tratan», ya que realmente lo que hacen es reajustar la química cerebral, pero, recordemos que la fábrica de serotonina se encuentra en los intestinos (en lenguaje mercantil moderno: la producción está externalizada. Es el mercado, amigo. 😎)

Y bien. ¿Qué significa todo ésto?. ¿Qué implicaciones tiene? Respuesta sencilla, aunque hasta hace muy muy poquito no había evidencia científica que lo refutase. Una de los escenarios que se nos plantea es que hay una vía de comunicación directa entre el cerebro y el intestino: Os presento al nervio vago. Otro día os cuento más sobre él, ahora sólo deciros que, sobre todo, se encarga de proporcionar información al cerebro desde, entre otros muchos, el intestino.

La cuestión; si mi intestino no funciona bien, debido a una mala alimentación, estrés, sedentarismo, tratamientos médicos que destrozan la flora intestinal… mi fábrica de serotonina no funciona bien y, como consecuencia, mi estado de ánimo va a estar más bajo. ¿Y qué pasa si tengo un estado de ánimo bajo o estoy sufriendo depresión? Pues que la función intestinal también se va a ver afectada negativamente, y pudiendo padecer estreñimiento, digestiones pesadas, mala absorción de nutrientes… Es decir, van a la par. Están separados, pero el nervio vago los tiene hiperconectados.

Y, entonces, en relación a este asunto, ¿qué puedo hacer si tengo depresión o siento que estoy teniendo un bajón anímico que dura ya demasiado? ¿Y si estoy genial y quiero que dure todo lo que esté en mi mano?
Presta atención a qué y cómo te estás alimentando y al estilo de vida que estás llevando. Y no, no estamos hablando de la operación bikini ni de alimentarnos bien para mantener el tipo (que también). Estamos hablando de cuidar nuestra producción de bienestar. Si cada uno de nosotros nos escuchamos con honestidad, sabemos en todo momento lo que nos hace bien y lo que nos hace mal. Hoy en día tenemos mucha información como para seguir haciéndonos los despistados con temas tan básicos como el azúcar, bollería, alimentos procesados, estimulantes, alcohol, harinas refinadas…
Y si, en ocasiones la medicación es necesaria. Una buena terapia psicológica, imprescindible. Pero, cuidar la alimentación (os recuerdo: producción de serotonina), es algo que sólo puede hacer uno mismo y que, además, hacemos varias veces al día.
Así que al lío, quizá este verano no haya piscina debido a la situación excepcional que estamos viviendo, quizá la operación bikini no sea vital ni urgente, pero sí que es de vital importancia saber que esta conexión cerebro-intestino no entiende de verano ni de invierno.

Pd: Quizá os suene un tal Hipócrates, quién hace ya 2500 años dijo aquello de: «Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento». Y yo le digo: paciencia Hipócrates, que ya lo vamos entendiendo!!! 😂

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